“En el sueño, todo era oscuridad. De repente, una sombra se acerco hacia mi lentamente. No sabia quien era y tampoco podía verle el rostro; era como un espectro. Se movía con una gracia que llegue a pensar que era un vampiro. Se detuvo
− ¿Qué puede hacer un ser que es odiado por unos y amado por otros?− me dijo. Entonces pude distinguir levemente una enorme y afilada sonrisa blanca − Nada, salvo ser feliz. Pero al parecer, este ser no.
Se me abalanzo de una forma sorprendentemente rápida. Entonces grite… ”
Daniela
